Morfogenesis



2002   MORFOGENESIS (Muestra  Goethe Montevideo)  -Comentario de Pablo Thiago Rocca para UruguayTotal


Bestiario luminoso

Al principio fue el Verbo... y sin embargo, antes aún fue la mancha: implacable sobre el oscuro paño de la conciencia. Pudo ser una flor abierta a la nada, el big bang, la danza de la diosa hindú Shiva ¿Cuánto dice una mancha acerca de quien la contempla, una mancha sola adherida al blanco de la hoja? (Roschart creó hace ya tiempo un test para descubrirlo) Las posibilidades interpretativas se dilatan conforme los contornos de la mancha se deslizan, ramifican en finas arterias y amplían la superficie coloreada, como si nuestra mente las absorbiera junto con el papel. En ese espacio donde la dilucidación tienta sus coordenadas, el observador se mueve libremente. El comentario de Alfredo Torres describe este proceso "...En ciertas ocasiones (las manchas) abren pétalos sensuales, titilando desflecados bordes que buscan deslizarse sobre el propiciatorio papel. En otras, se repliegan cobijando génesis de futuros estambres y pistilos. En otras parecen conformar un coro de germinantes semillas (...) la práctica del desconcierto adquiere niveles de abrumador artificio cuando esos ejemplares vegetales alientan el deseo de una imposible transmutación animal..." De todas las posibles lecturas, la última citada surge con potencia. Las tintas de María Angela Juanena y sus indescriptibles objetos están ahítos de púas y superficies atigradas, tienen cadencias de pez o de pájaro, se presentan, en suma, como un bestiario florido y punzante .
Son las púas el rasgo dominante, tanto para las figuras dispuestas en el plano como para los volúmenes amorfos. ¿De qué se defienden estas explosiones de color, estas emanaciones expresivas de la tinta y de la espuma artificial? Precisamente se defienden de su falta de forma, de la ausencia de una definición tajante. Son criaturas aún desprovistas de sentidos, todavía no han logrado una solución última, completa, como estados larvarios de la vida. Algunos de estos pequeños objetos adquieren incluso cavidades con apariencia de nido, cobijan diminutas siluetas expectantes, como si se guardaran a la espera de un futuro más promisorio. Desde un punto de vista estrictamente contemplativo, las formas se defienden de la extravagancia de los colores -rojos de anémona y coral, cenizas perladas, ocres con presencia mineral -, que sin esas espinas podrían aletargar los sentidos del espectador. 
 
Dibujos y objetos sugieren una condición imprecisa que se debate en el preámbulo de la existencia. Es la "Morfogénesis" a la que remite el título de la muestra. Comenta María Ángela Juanena: "Despierta la idea cuando la tinta ingenuamente fecunda el papel, ese punto inicial del que habla Kandinsky y al que hace referencia Kierkegaard 'donde se concentra el espacio y el tiempo'" En la posibilidad de desnudar al público ese punto o instante de "indefinición concentrada" radica el mayor acierto de la muestra, ya que permite al espectador una participación más activa, un análisis sensitivo y espontáneo. Haciendo uso de su imaginación -no ya de la imaginación fantástica del niño sino la del adulto atento o curioso

 iNSY





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