PROTOS (Texto Gabinete de rarezas)

“Los objetos, imágenes zoomórficas, casi irreconocibles, pero cercanos al nomenclátor de la botánica y la zoología, son “proto seres” que toman las huellas del lugar para conformarse a sí mismos.
La identidad y la memoria de ellos está marcada por los lugares, el territorio que contextualiza la vida de la artista. Lo que la artista descubre-recoge como testimonios-huella de lo arqueológico son los fragmentos que se entremezclan, como una rápida genética nacen a la luz y preguntan, de nosotros mismos, del lugar de pertenencia.
A su vez el hecho de los materiales usados (mezcla de  naturales e industriales) nos dan la idea de un híbrido, un ser de las fronteras, que alude a la naturaleza y también a los agentes que la están destruyendo. Lo químico muta en articulación orgánica de las piezas (espuma expandida). Lo natural se resignifica, ya no tienen la misma función que en su hábitat o identidad original.
En este caso la artista asume el rol de arqueóloga y en su mirada atenta hacia lo fósil, la huella, el documento, se presentan los fragmentos de historia que recoge y reordena en las nuevas identidades. 
Estos no clasifican dentro de los parámetros clásicos de lo antropológico. No tienen cabeza, cola, vientre, dorso, formas que nos ayuden a entender de donde vienen. Los elementos que conjugan (ramitas, hojas, restos fósiles, cerámica, espuma expandida, piel, etc) generan un estado de vulnerabilidad porque no son reconocibles, clasificables. Ese estado plantea lecturas polisémicas, no serían muy reconocibles como objetos de arte clásicos.

Una biodiversidad, un numero de especies en un ecosistema que es la metáfora. Ápteros, reina, soldado, obrero, alas finas y plegadas, pinzas, agusanados, vertebrales, protomórficos, antenados, mandibulados, etc.
Esos seres zoomórficos  tienen una documentación, un archivo, un proceso de estudio hecho por la artista y generando metafóricamente y un nuevo sistema de relaciones y pertenencias. Un apunte de laboratorio que se transforma en una cartografía.
Un mapa escrito geográfico y territorial de la artista y su mirada.
A veces el paso del tiempo y la memoria enaltecen o borran acciones del pasado o recuerdos. Esta decodificación del cuaderno de bitácora no es una guía para entender, no tiene respuestas posibles. Por el contrario abre un abanico de interrogantes que va más allá del campo de lo científico, lo botánico y/o zoológico. Porque la experimentación en la cual se ve implicado un artista es filosófica, no es histórica, y los procesos de elaboración nos dicen más cosas que los resultados. Piel de foca, piel del alma, patas para el equilibrio, espinas encontradas en Pueblo Fernández,  son algunos de los apuntes a los que hace referencia este cuaderno de bitácora. A veces algunos apuntes sumados al libro en forma de collage nos remiten a las obras anteriores donde lo bidimensional y la mancha fueron el recurso para generar una especie de clasificación de proto seres mitad animal y mitad botánicos. Todo sigue un curso, es una investigación que tiene diferentes estados.
…Dentro de la teoría del caos existe un concepto llamado "efecto mariposa”  que podría vincularse con estas piezas. En las condiciones de un determinado sistema evolutivo caótico, una variación de ello puede provocar el origen de formas evolucionadas de forma diferente. Ese efecto también es una metáfora en esta obra porque el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo. Y esa mirada de Juanena sobre la arqueología que la rodea en su camino es un aleteo, un efecto mariposa.”  Fernando López Lage