Bitacora


Antiguamente en los buques se guardaba un cuaderno en la bitácora para preservarlo de las inclemencias del tiempo. Más adelante se utiliza el término para nombrar los registros que se llevan a cabo en una investigación de cualquier índole. Los hechos que suceden durante la investigación son esa bitácora, incluidos los desaciertos, lo indemostrable, lo inverificable. Por lo tanto este cuaderno presentado va tomando forma a través de las capas, de sus hojas que funcionan como partes de una unidad. También tiene características de palimpsesto porque se rectifican errores, y también se anula lo anterior, se borra, se pinta escribe dibuja encima de lo ya existente, dando lugar a una nueva entidad de palimpsesto. Una mezcla de estratos- hojas que no permite dilucidar cuál es el definitivo, el verdadero, la respuesta. La obra en sí misma es una pregunta, un work in progress Esos seres zoomórficos tienen una documentación, un archivo, un proceso de estudio hecho por la artista y generando metafóricamente y un nuevo sistema de relaciones y pertenencias. Como el palimpsesto de Arquímedes que fue borrado (tenía teorías sobre matemáticas, física, geometría, luego fue grabado con un texto de Afrodisias sobre la obra de Aristóteles) para siglos después grabar salmos y oraciones de un convento. Ese mismo recurso es el que usa Juanena, una metáfora sobre esa milhojas de situaciones, y las  reflexiones sobre lo contemporáneo. Un apunte de laboratorio que se transforma en una cartografía.
Un mapa escrito geográfico y territorial de la artista y su mirada. Esta de codificación del cuaderno de bitácora no es una guía para entender, no tiene respuestas posibles. Por el contrario abre un abanico de interrogantes que va más allá del campo de lo científico, lo botánico y/o zoológico. Porque la experimentación en la cual se ve implicado un artista es filosófica, no es histórica, y los procesos de elaboración nos dicen más cosas que los resultados.



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